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viernes, 1 de agosto de 2008

Un éxito inesperado


El jueves 24 mi amadísimo marido cumplió años. Evidentemente los días previos no tuve tiempo para pensar bien y con calma qué le podía hacer para cenar. Agasajar, esa es la cuestión. Es verano, hace calor, no apetece comer la mayoría de los platos que nos gustan, y cocinar aún menos. Y por la noche aún menos.

Pensando en qué podía hacer me vino a la mente el saborcito salado de las rillettes y recordé que en el último mes, saltando de blog en blog, en algún lado leí Rillette de Salmón. A mí las Rillettes de Le Mans desde hace años que me tienen enganchada. Y el salmón me encanta, sobre todo ahumado. Me leí la receta, creo recordar que llevaba salmón normal y salmón ahumado, y seguramente me copié la receta en algún lado del ordenador, pero no me acuerdo. También me atacó el recuerdo un tiramisú que hace una amiga mía, que aunque haga para el doble de gente siempre se acaba. Hace unos años encontrar mascarpone por aquí no era como ahora, que todo tipo de comercios lo tienen, creo que esa dificultad ha hecho que el tiramisú esté archivado en "postres especiales" dentro de mi mente. Y de estas dos cosas mi mente saltó a un maravilloso pastel salado de panqueques que hace una "tía" argentina de mi amadísimo marido. Una auténtica maravilla para el paladar. Otro día intento liar a la cocinera experta para que me lo haga y os lo explico bien, porque es un plato genial para el verano.

Y con este melange de gustos y recuerdos me fui al supermercado, sin tener claro qué tenía que hacer para cenar. La compra fue divertida, 400 gramos de salmón ahumado, pan sin corteza, una tarrina de mascarpone, una bolsa de canónigos listos para consumir y jamón de pato. Ya en casa sin pensar mucho en lo que hacía herví tres huevos, la sangre rusa asocia salmón ahumado con huevos duros, por los blinis. (Ya que en la Wikipedia hay tan poca información sobre blinis prometo escribir un día sobre ellos y daros mi receta.)


Pastel de salmón ahumado


400 gr de salmón ahumado
9 rebanadas de pan sin corteza
1 tarrina mascarpone (250 gramos?)
3 huevos duros pelados y cortados en rodajas
50 gr queso tipo Philadelphia (que sea ácido)
6 rodajas de jamón de pato
alcaparras
mayonesa
nata
canónigos


Batir 200 gr de salmón ahumado, dos cucharaditas de alcaparras, el mascarpone, el queso tipo Philadelphia, la grasa de 4 lonchas de jamón de pato. Como esto me quedó excesivamente espeso lo diluí con un chorrito de nata, pero seguro que se podría usar algo más divertido, cebolla caramelizada con Jerez o con güisqui, por ejemplo.

Para asegurarme que el resultado fuese bonito, ya que esta vez sí era importante, forré un molde de cake con film transparente, y monté el pastel dentro. Primero el corazón con el jamón de pato, es fácil de hacer ya que la forma del jamón te hace el dibujo. Luego unté tres rebanadas de pan con mayonesa. Coloqué primero la rebanada central, con la mayonesa sobre el jamón. Capa de rillettes de salmón ahumado, capa de rodaja de huevos duros, alcaparras, lonchas de salmón ahumado, pan untado con queso tipo Philadelphia, rillettes de salmón ahumado, lonchas de salmón ahumado y capa final de pan untado con queso tipo Philadelphia. Tapar el molde con papel de aluminio o film transparente y meter en la nevera con algún peso encima.



Desmoldar y decorar con los canónigos.

Usar la grasa del jamón de pato fue entre un guiño a las rilletes y su grasa rebosante y un ataque de remordimientos. Se me antojó una pena tirar toda esa grasa, ya que cuando superas la tirria a meterte una loncha de grasa en la boca descubres que el sabor del pato es la grasa que tiene.

El "ojomeneado" gustó de mi invento, aunque lo consideró un "plato contundente". Pero el sábado al repartirnos los restos gustó más y, para su tristeza, cuando quiso repetir descubrió que ya se había acabado. La cantidad que hice da para unas 6-8 personas. No es un plato para servir como primero, es plato único con alguna ensalada de acompañamiento. Y está realmente rico.

jueves, 19 de junio de 2008

La cocina de las abuelas

¡¡¡¡Mmmmm!!!! ¡¡¡Mmmmm!!!
¿Quieres más?
Y luego viene el empacho...

Normalmente todos nos hemos topado con una abuela que cocina muy bien, y que encima borda algunos platos. En general son platos sencillos, fáciles de preparar y que no tienen ningún ingrediente secreto, excepto las manos de la cocinera. No es lo mismo haber hecho un plato varias veces durante unos años, que haberlo hecho muchas veces en el transcurso de muchos años. La mayoría de nuestras abuelas hicieron carrera, máster y doctorado de "sus labores". Primero los hijos, sus platos favoritos, luego los nietos y sus platos favoritos, y en algunos casos ahora son los biznietos que repiten sin parar. Bueno, pues cuando me casé a mi me tocó una de estas abuelas de manos maravillosas.

Cuando comes bien, hay una tendencia a preguntar cómo se prepara dicho manjar. Muchas veces a media receta ya has desconectado la grabadora, demasiados pasos, antes muerta que pegarte tal tute en la cocina. ¡Ah!

Pues mi Avia siempre responde: "Pero si es muy sencillo, se hace en un momento, no tiene nada especial". Y es verdad la explicación de la receta es rápida y la memorizas fácilmente. Y el día que te animas a intentar hacer el manjar te explica otra vez todos los pasos, con un cariño que te da la seguridad para lanzarte a hacer platos, que aunque tradicionales tú no habías hecho o visto hacer en tu vida .

Amor a primera cucharada fue el lomo de cerdo con guisantes de l'Avia. Sólo de nombrarlo mi barriga baila de placer. Tras hacer que me lo preparase varias veces mi amadísimo marido y así poder observar, preguntar y sugerir variaciones que obtuvieron enfados como respuesta, un día me animé a hacer mi intento. El resultado fue correcto, y con la repetición ya he llegado a bueno. (Hay que recordar que tengo el listón muy alto.)

La receta original: pasar el lomo por harina, freírlo y reservarlo. En ese aceite hacer un sofrito con una cebolla y un tomate pequeño. Añadir las zanahorias cortadas y los guisantes, volver a poner la carne, tapar con caldo y dejar cocer hasta que la verdura esté lista.

La tarde del martes se presentaba caótica y necesitaba dejar la cena lista por la mañana, compré unos cortes de redondo de ternera que me llamaron la atención y decidí hacer una versión del lomo con guisantes. Al final en vez de usar guisantes decidí aprovechar las verduras frescas que tenía muertas de aburrimiento en la nevera y que de no usarlas corrían el peligro de pasar al olvido y dejar de ser frescas en unos días. Además tenía en la memoria un pollo con guisantes que me quedó horriblemente dulce hacía unas semanas y decidí no arriesgarme a hacer otra pifia en tan poco tiempo.

La versión: salpimentar la carne, pasarla por harina, freírla y reservarla. En ese aceite pochar dos cebollas medianas y un pimiento verde, añadir el tronco de una rama de apio y tres zanahorias todo cortadito en rodajas, salar y dejar que se cuezan un poco en su propia agua. Volver a poner la carne, echar un buen chorro de güisqui y dejar que reduzca, cubrir con las judías verdes, poner la parte con hojas de la rama de apio encima y tapar. Cuando las judías verdes estén medio cocidas añadir un vaso de agua. Dejar cocer hasta que las verduras estén listas. Tiré las hojas de apio, cuya única finalidad era dar más sabor y aroma, pero eso a gusto del consumidor.

Usé güisqui porque tenemos un excedente de botellas, y si no te lo bebes, lo mejor es cocinarlo.

El resultado: un 8,5 sobre 10. Mi hija no quiso comerlo, mi marido se puso enfermo, así que todo todo todo pa mi. Cené el martes, comí el miércoles y volví a cenar el miércoles. Quería hacerle una foto para el blog, pero me lo comí. ¡¡¡Mmmm!!!